Cuando aparece dolor en la boca solemos pensar inmediatamente en una caries. Sin embargo, no todas las molestias proceden de los dientes. Las encías también pueden volverse sensibles, doler durante el cepillado, molestar al comer o generar una sensación incómoda incluso cuando aparentemente tienen un aspecto normal.
El dolor de encías puede tener distintos orígenes. A veces se debe a una inflamación provocada por la acumulación de placa, pero también puede aparecer por un cepillado demasiado agresivo, comida atrapada, una pequeña lesión, problemas periodontales o la erupción de una muela del juicio.
Además, el lugar donde aparece la molestia aporta información importante. No plantea la misma situación que duelan prácticamente todas las encías a que exista dolor únicamente alrededor de un diente.
¿Cómo saber si realmente te duelen las encías y no los dientes?
No siempre resulta sencillo distinguirlo.
Cuando el origen está en la encía, es frecuente que la molestia aparezca al tocar el tejido, cepillarse o pasar el hilo dental. También puede existir sangrado, enrojecimiento o inflamación.
El dolor dental puede reaccionar de manera diferente ante frío, calor, dulce o presión.
Sin embargo, los síntomas pueden solaparse y una molestia que parece proceder de la encía puede tener su origen en un diente próximo.
1. Gingivitis: una de las causas frecuentes
La gingivitis es una inflamación de las encías relacionada habitualmente con la acumulación de placa bacteriana.
Las encías pueden adquirir un tono más rojizo, aumentar ligeramente de volumen y sangrar con facilidad.
No siempre existe dolor intenso.
En algunas personas el primer síntoma es simplemente una mayor sensibilidad durante el cepillado.
¿Por qué la placa hace que las encías duelan?
La placa bacteriana se acumula continuamente sobre los dientes.
Cuando permanece cerca del margen gingival, las bacterias pueden desencadenar una respuesta inflamatoria.
El tejido se vuelve más sensible y puede reaccionar ante estímulos que anteriormente no producían molestias.
Controlar correctamente la placa es fundamental para recuperar y mantener la salud gingival.
¿Puede haber gingivitis aunque no sangren?
Sí.
El sangrado es un signo habitual, pero su ausencia no permite descartar completamente una inflamación.
Los síntomas pueden variar entre personas y también pueden existir factores que modifiquen la respuesta de los tejidos.
Por eso hay que valorar el conjunto: color, volumen, sensibilidad, presencia de placa y estado periodontal.
2. Cepillarte demasiado fuerte
Existe una idea bastante extendida de que ejercer más presión significa limpiar mejor.
No es así.
Un cepillado excesivamente agresivo puede irritar el margen gingival y producir sensibilidad.
Si utilizas además unas cerdas inadecuadas o realizas movimientos traumáticos repetidamente, determinadas zonas pueden resultar especialmente afectadas.
¿Cómo saber si estás ejerciendo demasiada presión?
Una señal puede ser que las cerdas del cepillo se deformen rápidamente.
También puede aparecer sensibilidad localizada o pequeñas lesiones en la encía.
Con el tiempo, un cepillado traumático puede contribuir a otros cambios.
La técnica debe permitir retirar la placa sin maltratar los tejidos.
3. Comida atrapada entre dos dientes
A veces el dolor aparece de repente después de comer y está localizado en un punto muy concreto.
Un fragmento de carne, verdura fibrosa u otro alimento puede introducirse entre dos piezas y ejercer presión sobre la papila interdental.
La sensación puede describirse como si algo estuviera clavado.
Retirar correctamente el resto puede producir un alivio importante.
¿Qué pasa si siempre se queda comida en el mismo sitio?
En ese caso conviene estudiar por qué ocurre.
Puede existir un cambio en el punto de contacto entre los dientes, una restauración, una caries interproximal o un movimiento dental.
La encía puede inflamarse porque recibe presión comida tras comida.
Limpiar la zona resuelve el episodio, pero no necesariamente la causa de que se repita.
4. Una pequeña herida o afta
La encía y el resto de las mucosas pueden sufrir pequeñas lesiones.
Un alimento duro, una mordedura accidental o incluso el uso brusco del hilo dental pueden provocar una herida.
También pueden aparecer aftas, que suelen generar una molestia bastante característica.
Los alimentos ácidos, picantes o salados pueden hacer que el dolor resulte más intenso.
¿Cuánto tarda una pequeña lesión en curarse?
Muchas lesiones traumáticas y aftas habituales evolucionan favorablemente en un periodo relativamente corto.
Lo importante es observar que exista una tendencia clara hacia la cicatrización.
Una lesión de la boca que persiste durante aproximadamente dos semanas sin curarse merece una valoración profesional.
También si aumenta de tamaño o presenta características poco habituales.
5. Periodontitis
La periodontitis afecta a los tejidos que proporcionan soporte a los dientes.
Puede desarrollarse a partir de un proceso inflamatorio mantenido y producir pérdida de inserción y hueso.
Un aspecto importante es que no siempre provoca dolor.
De hecho, puede avanzar durante bastante tiempo con síntomas poco llamativos.
¿Qué signos pueden acompañarla?
Puede existir sangrado de encías, retracción, espacios nuevos entre los dientes o movilidad.
También puede aparecer acumulación de sarro y cambios en la posición de las piezas.
En determinadas zonas pueden desarrollarse bolsas periodontales que facilitan la acumulación bacteriana.
La valoración periodontal permite conocer qué ocurre por debajo del margen de la encía.
¿Dolor de encías significa periodontitis?
No.
Existen muchas otras causas mucho más simples capaces de producir molestias gingivales.
Tampoco la ausencia de dolor permite descartar una enfermedad periodontal.
Por eso el dolor aislado no sirve para realizar un diagnóstico.
Hay que valorar el estado completo de los tejidos.
6. Una muela del juicio puede inflamar la encía
Cuando una muela del juicio no ha erupcionado completamente, puede quedar parcialmente cubierta por tejido gingival.
En esa zona pueden acumularse placa y restos de alimentos.
La encía puede inflamarse y provocar dolor en la parte posterior de la boca.
En ocasiones también existe dificultad para masticar cómodamente o abrir la boca.
¿Qué es la pericoronaritis?
Es la inflamación de los tejidos que rodean parcialmente a un diente en erupción, frecuentemente una muela del juicio.
Puede producir dolor, inflamación y molestias en la zona posterior.
Su tratamiento depende de la situación concreta y de la posición de la pieza.
Cuando los episodios se repiten, conviene estudiar qué está ocurriendo con esa muela.
7. Un problema dental puede sentirse como dolor de encía
Este es uno de los motivos por los que no conviene autodiagnosticarse.
Una infección relacionada con un diente puede provocar molestias en los tejidos próximos.
El paciente puede señalar la encía pensando que el problema está ahí cuando el origen se encuentra en la pieza dental o alrededor de su raíz.
En algunos casos puede aparecer incluso un pequeño bulto en la encía.
¿Qué significa un bulto en la encía?
Puede tener diferentes causas.
Cuando está relacionado con un proceso infeccioso de origen dental puede funcionar como una vía de drenaje.
Puede aparecer, disminuir y volver a surgir posteriormente.
No debería apretarse ni pincharse, ya que vaciarlo temporalmente no elimina el origen del problema.
¿Y si me duelen todas las encías?
Cuando la molestia es generalizada, conviene observar si existe también sangrado, inflamación o cambios recientes en la higiene.
Una acumulación general de placa puede afectar a múltiples zonas.
También pueden existir otros factores que modifiquen la sensibilidad de los tejidos.
La distribución del dolor es uno de los datos que se tienen en cuenta durante la valoración.
¿Qué ocurre si solo duele alrededor de un diente?
Una molestia completamente localizada hace pensar en factores específicos de esa zona.
Puede existir comida atrapada, una lesión, acumulación localizada de placa o sarro, una restauración o un problema relacionado con el propio diente.
Cuando el resto de la boca está completamente bien, merece la pena estudiar qué hace diferente a ese punto.
¿Por qué me duelen las encías al cepillarme?
Puede existir inflamación previa o una técnica demasiado agresiva.
Si las encías están inflamadas, el contacto con las cerdas puede resultar incómodo.
Si están sanas pero aplicas demasiada presión, el propio cepillado puede convertirse en el factor irritante.
Dejar de cepillarte no suele ser la solución: hay que adaptar la técnica y conocer la causa.
¿Y si duelen al pasar el hilo dental?
Puede ocurrir cuando la papila interdental está inflamada.
También si el hilo entra bruscamente y golpea la encía.
Si únicamente duele entre dos piezas concretas, conviene observar si además existe sangrado, retención de alimentos o el hilo se engancha.
Estos detalles pueden ayudar a identificar un factor localizado.
¿Por qué me duelen las encías al comer?
Los alimentos ejercen presión sobre los tejidos.
Si una zona está inflamada o lesionada, esa presión puede desencadenar dolor.
Los alimentos duros también pueden traumatizar directamente la encía.
Cuando el dolor aparece siempre al masticar por el mismo sitio, conviene comprobar tanto la encía como los dientes próximos.
¿Puede doler la encía aunque parezca completamente normal?
Sí.
Algunas alteraciones producen síntomas antes de generar cambios muy evidentes frente al espejo.
También puede existir una lesión diminuta difícil de observar o un problema situado debajo del margen gingival.
Por eso una apariencia normal no descarta automáticamente que exista una causa para el dolor.
¿El estrés puede hacer que duelan las encías?
El estrés por sí solo no debería utilizarse como explicación automática para un dolor gingival.
Puede influir indirectamente en determinados hábitos y en el cuidado de la salud oral, pero ante una molestia persistente conviene descartar primero causas locales.
Atribuir cualquier síntoma al estrés puede retrasar un diagnóstico adecuado.
¿Qué puedes hacer si te duelen las encías?
Mantén una higiene cuidadosa sin ejercer una presión excesiva.
Si existe un resto de comida entre los dientes, utiliza hilo o el método interdental adecuado sin traumatizar el tejido.
Evita manipular continuamente la zona con los dedos o la lengua.
Y observa si el dolor mejora progresivamente o se mantiene.
No utilices productos agresivos para “desinfectar” la encía
Aplicar alcohol, agua oxigenada concentrada u otras sustancias irritantes directamente sobre el tejido puede empeorar la lesión.
Tampoco es recomendable utilizar colutorios antisépticos durante periodos prolongados sin una indicación concreta.
El tratamiento depende de la causa.
Una encía inflamada por sarro, por ejemplo, no se solucionará simplemente utilizando un enjuague.
¿Cuándo conviene acudir al dentista?
Conviene realizar una revisión cuando el dolor persiste durante varios días, aumenta o reaparece repetidamente.
También si existe sangrado frecuente, inflamación, pus, mal sabor, movilidad dental o un bulto.
Si aparecen fiebre, inflamación facial, dificultad para tragar o una evolución rápida de los síntomas, la valoración debe realizarse con mayor rapidez.
En RL Dental, en Collado Villalba, podemos valorar tanto las encías como los dientes próximos para identificar de dónde procede realmente la molestia y actuar sobre su causa.
Porque cuando te duelen las encías, el objetivo no debería ser únicamente conseguir que dejen de molestar. Lo importante es descubrir qué está irritando esos tejidos y evitar que un problema inicialmente pequeño continúe avanzando sin que te des cuenta.












